Una ferretería con 4 millones de facturación y una base de 10.000 emails durmiendo
Suministro agrícola, ferretería industrial, bricolaje profesional. Más de 50 años de historia. Campañas de email enviadas de vez en cuando, sin estrategia. Esto es lo que encontré y lo que hicimos con ello.
Ficha del caso
No puedo darte el nombre por acuerdo de confidencialidad, pero puedo contarte el caso porque es uno de los más representativos con los que me encuentro.
Ferretería y suministro agrícola. Empresa familiar con más de 50 años. Tienda grande. Agricultores, talleres, ayuntamientos. La típica referencia de su zona.
4 millones de euros de facturación anual. Eso quiere decir que no estamos hablando de un negocio pequeño. Ni de un emprendedor empezando. Es una empresa consolidada, con equipo, con estructura, con décadas de clientes detrás.
Y con 10.000 emails dormidos en la base.
Cómo estaban mandando emails antes
Vamos a llamar a las cosas por su nombre: no estaban haciendo email marketing. Estaban mandando emails.
Lo que encontré al empezar fue esto:
- Campañas lanzadas de vez en cuando, sin calendario, sin plan, sin criterio.
- El mismo mensaje para los 10.000 contactos a la vez. Agricultor, taller, ayuntamiento, particular. Todo el mundo recibía lo mismo.
- Cero automatizaciones. Cada campaña se montaba a mano, se enviaba y se olvidaba.
- Cero seguimiento de resultados. No se sabía cuánto dinero generaba el canal. Ni si abrían. Ni si vendía.
- Ningún flujo de bienvenida para quien se suscribía desde la web. El lead entraba, y se perdía en la base.
Resultado: una base de 10.000 contactos que en la práctica rendía como si tuvieran 500. Y ni siquiera eso, porque cuando mandas algo a 10.000 personas que no esperan nada de ti, muchos se dan de baja, otros te marcan como spam, y el resto aprende a ignorarte.
El cálculo que cambió la conversación
La primera reunión con la dirección fue como suele ser en estos casos: me preguntaron qué podíamos conseguir.
En lugar de prometer, hicimos una cuenta juntos. Sobre una servilleta, literal.
El cálculo de la servilleta
Números conservadores. Ni optimistas ni forzados.
Ochenta y cuatro mil euros. Solo con reactivación. Sin contar con el aumento de ticket por cross-selling. Sin contar con las automatizaciones de bienvenida y post-venta. Sin contar con el canal funcionando bien para los clientes nuevos.
Y sobre los 4 millones anuales, es un 2% adicional. Pequeño en porcentaje, grande en euros, y con un coste operativo que no llega ni de lejos a esa cifra.
Lo que se decidió hacer (y lo que NO)
Aquí viene la parte que diferencia un proyecto serio de un proyecto de humo.
La mayoría de agencias, en esta situación, habrían vendido un paquete de «campañas de email mensuales», o peor, «un sistema con inteligencia artificial que recomienda productos».
Mi propuesta fue al revés: primero orden. Después segmentación. Después automatización. Y solo al final, si el sistema lo merece, IA.
En ese orden y no en otro. Porque hacer IA sobre una base de datos sucia no es inteligencia artificial. Es ruido artificial.
Poner orden en la base
Unificar los contactos que viven en el ERP, la tienda online y los formularios web. Eliminar duplicados. Detectar emails inválidos. Cruzar información entre fuentes para saber quién es quién de verdad. Sin esto, todo lo demás da resultados falsos.
Segmentar con criterio
Separar a los 10.000 contactos por tipo de cliente, por familia de producto que compra, por recencia, por ticket medio. Que un agricultor de frutal no reciba el mismo email que un ayuntamiento que compra EPI. Parece obvio. No lo hace casi nadie.
Automatizar lo evidente
Montar las automatizaciones que cualquier negocio serio debería tener: bienvenida al nuevo suscriptor, recuperación de carrito abandonado, aviso de recompra cuando el cliente entra en su ventana estadística, reactivación gradual del que lleva meses sin aparecer. Todo funcionando solo.
Campañas con estrategia
Ahora sí, lanzar campañas de verdad. Con calendario. Con objetivo. Con segmento. Con medición de resultados. Campañas estacionales alineadas con los picos de compra de cada familia (poda en enero, tratamientos en marzo, riego en primavera, etc.).
Lo que estamos persiguiendo
Números acordados con la dirección, planteados de forma conservadora. No son garantías, son objetivos sobre los que medir si el proyecto está funcionando.
Importante: son rangos, no cifras fijas. El resultado depende de cosas que solo se saben después de la fase 1: cuántos emails sobreviven a la limpieza, qué calidad tiene el histórico de pedidos, cómo responde cada segmento a las primeras campañas. Prometer números exactos antes de haber visto la base es lo que hace la gente que acaba devolviendo el dinero a los seis meses.
La conversación que marca la diferencia
En la segunda reunión, el gerente me hizo una pregunta que me encantó. Me dijo:
«O sea que los primeros dos meses no vamos a ver nada de resultado».
Y le contesté: «Durante los primeros dos meses voy a estar ordenando una base que lleva años sin tocar. Si en ese tiempo lanzo campañas a lo loco, te voy a dar la sensación de estar trabajando, pero voy a quemar la poca reputación que queda. Prefiero que durante dos meses no veas nada y que al tercero empieces a ver cosas que funcionan, que verte aperturas bonitas en el primer mes y resultados de mierda al sexto.»
Aceptó. Y esa aceptación es el motivo por el que este proyecto va a funcionar.
Qué se repite en todos los proyectos así
Llevo unos cuantos. Ferreterías, suministros agrícolas, distribuidores industriales. Y el patrón es casi siempre el mismo:
- Empresa consolidada, facturación decente, décadas de relaciones comerciales detrás.
- Base de datos grande, entre 3.000 y 15.000 contactos.
- La base nunca se ha trabajado en serio, o se ha trabajado a golpes sueltos sin plan.
- Nadie en la empresa sabe cuánto dinero factura el canal email. Porque nunca se ha medido.
- La dirección sabe que «algo tendríamos que hacer con esto», pero no sabe por dónde meterle mano.
Y cuando por fin se ordena y se activa, pasan tres cosas:
- Vuelven clientes que llevaban uno, dos, tres años sin comprar.
- Los clientes activos suben el ticket medio porque reciben propuestas que les encajan.
- Los leads nuevos dejan de perderse: entran por un flujo controlado y llegan a su primera compra.
Todo esto sin gastar un euro más en captación. Solo trabajando bien lo que ya existe.
Una última cosa
Si lees esto y te suena familiar, probablemente tu negocio tiene el mismo activo infrautilizado: una base de clientes acumulada durante años que nadie está tocando en serio.
No te prometo nada desde aquí. Ni siquiera te estoy pidiendo que me contrates. Te pido que te pares diez minutos y hagas la cuenta que hicimos en la servilleta.
Clientes totales × tasa de reactivación razonable × ticket medio.
El número que sale suele sorprender. Y es dinero que ya está dentro de tu empresa. Solo hay que ordenarlo y llamarlo por su nombre.
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